8 mar
2010

Un incendio interrumpió ayer la normalidad en el centro comercial Dreams Palacio de Hielo de la calle Silvano (Hortaleza) y truncó miles de planes previstos para la tarde del domingo. Al final, todo se quedó en un susto sin consecuencias personales ni materiales. Salvo la evacuación del recinto, y con ella, la de unas tres mil personas, entre trabajadores y clientes, que se vieron obligados a abandonar las instalaciones rápidamente.


 
El fuego se desató pasadas las seis de la tarde en uno de los cuartos de contadores del espacio, que ayer abría sus puertas, al ser primer domingo de mes. No pasó de ahí ni se extendió por el centro, aunque sí lo hizo el humo que invadió dos de las cuatro plantas con las que cuenta.
 
Los primeros que se percataron fueron los empleados de la guardería, situada en la primera planta, cuya pared comunica con el habitáculo en donde comenzó el incendio. «Primero empecé a oler como a plástico o cable quemado. Luego, vi una columna de humo junto a una tubería», explica Tania, una trabajadora. De inmediato dieron la voz de alerta y avisaron a los servicios de Emergencias.
 
Los responsables del centro decidieron desalojar al público, repartido en sus cuatro plantas, como medida de precaución. La mayoría no se había dado cuenta de nada.
 
Por megafonía y de palabra
 
Avisaron por megafonía en la zona comercial y de restauración, mientras que, en las salas de cine la proyección se interrumpió, se encendieron las luces y los acomodadores comunicaron que había que evacuar el edificio por un incendio.
 
La mayoría no sabía qué sucedía. «No se escuchaba bien el altavoz», explicaban algunos. Por ello, mientras los espectadores de los cines salieron de forma ordenada y tranquila por las escaleras metálicas de emergencias, dentro se produjeron algunas carreras, nervios y aglomeraciones en algunas salidas, como la de calle Machu Picchu, indicaron los afectados.
 
Eran de los clientes que, asustados y desconcertados por no saber el motivo del desalojo, comenzaron a percibir el olor a quemado y el humo, y no veían el momento de llegar hasta la calle. «¿Será un atentado?», llegaron a pensar algunos. «Siempre hay quien se pone histérico, pero todo se desarrolló con normalidad y rapidez», agregaba Juan. Era la opinión mayoritaria.


 
La Policía Municipal y la Nacional colaboraron también en el desalojo, mientras los Bomberos del Ayuntamiento trataban de localizar el origen del siniestro. Fue extinguido de inmediato. Estaba confinado en el cuarto de contadores en un panel eléctrico, explicó Juan Padilla, Jefe de Guardia de Bomberos. Indicó que lo ocurrido podía obedecerse a una sobrecarga o a un fallo en las instalaciones, extremo que se tratará de dilucidar.
 
A las ocho de la tarde, los bomberos habían terminado de ventilar el habitáculo. Su intención era que accedieran al centro de ocio los empleados para que cerraran los establecimientos, algunos sin luz por lo ocurrido.
 
Mientras, en la calle, soportando la lluvia y las molestias, aguardaban más de trescientas personas, que esperaban a poder entrar y recoger su coche. Padilla indicó que la normalidad al Palacio de Hielo ya no se recuperaría hasta a lo largo del día de hoy.
 

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