27 abr
2010

Un motor auxiliar del quimiquero, utilizado para bombear el lignosulfato de sodio, ardió por una subida de tensión. No hubo daños personales que lamentar pero la sala de máquinas quedó inhabilitada.

El Muelle de España volvió a convertirse en la mañana de ayer en el centro de atención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado así como de los servicios de emergencias cuando, sobre las 6.30 horas, se declaró un incendio en la sala de máquinas del buque quimiquero ‘Rhone’, atracado en la cara de poniente.

Un motor auxiliar empleado en el sistema de bombas para el trasvase de la mercancía que contiene ardió por una sobrecarga de tensión, según informó Capitanía Marítima. Inmediatamente, los marineros se apresuraron a interrumpir el suministro así como la actividad de las válvulas de fuel para evitar una catástrofe. A través de la Torre de Control, contactaron con el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento, que se desplazó hasta la zona con varias unidades.

Los bomberos desplegados en el Muelle de España antes de las 6.40 horas consiguieron reducir las llamas que generaron una nube de humo que escapaba por boca de las chimeneas, una imagen que alertó a los ciudadanos que se dirigían a su puesto de trabajo. Las operaciones se iniciaron en la mañana de ayer sobre las 5.00 horas tras interrumpirse sobre la 1.00.

Afortunadamente, no hubo daños personales que lamentar entre los seis componentes de la tripulación y, una vez en el exterior, recibieron los primeros auxilios preceptivos y recibieron varios cartones de leche para contrarrestar los efectos de inhalar el humo que, a tenor de su descripción, inundó el interior de la embarcación. Hasta tres ambulancias del Servicio de Emergencias, dos en un primer momento y un tercer vehículo minutos después, se personaron en el Muelle de España sin considerar necesario el transporte de los marineros al Hospital Universitario.

Los servicios de inspección realizaron ayer un diagnóstico de la situación del quimiquero y los daños sufridos por el fuego, indagaciones que permitieron determinar la causa de las llamas aunque, al cierre de esta edición, aún estudiaban la forma para desalojar el agua estancada en la sala de máquinas.

El Rhone funcionaba con sus propias bombas en el traspaso de la mercancía, 3.000 toneladas de lignosulfato de sodio -en la actualidad 1.400-, al Besiktas Galata. El fuego partió del motor auxiliar que alimenta de electricidad el mecanismo de bombeo. La sobrecarga en el sistema sumada a la suciedad acumulada después de ocho meses con un mantenimiento insuficiente pudo generar el fuego, apuntó Jesús Fernández Lera, capitán marítimo.

La sala de máquinas resultó quemada e inhabilitada, detalló el capitán marítimo. Los primeros trabajos de extinción desarrollados por el Besiktas Galata, que utilizó varias mangueras para sofocar las llamas, señalaron los marineros del buque accidentado, impidió que los daños fueran mayores, subrayaron. Además, el consignatario destacó que el buque que descargaba la mercancía depositada en el Rhone también utilizó el protocolo establecido ante este tipo de urgencias.

Para garantizar la seguridad, indicó Fernández Lera, el capitán del Besiktas Galata se separó del buque incendiado ya que se encontraba barlovado a causa de las operaciones de extracción de la carga albergada en los tanques de acero inoxidable del Rhone, los cuales están “intactos”, aclaró José Torrado, presidente de la Autoridad Portuaria, quien se encontraba a pie del atraque.

Retraso en trasladar la mercancía

Al principio, reconoció Fernández Lera, y a partir de la información proporcionada por la tripulación del Rhone, “se pensaba que todo funcionaba estupendamente pero cuando empezaron a bombear, el trasvase estaba estimado a una velocidad de 80 toneladas por hora con lo cual el domingo pasado tenía que haber estado listo, pero finalmente se quedaron entre cinco y seis”. El capitán marítimo recordó que el segundo obstáculo surgió cuando las bombas de extracción se estropearon y hubo que buscar bombas de este tipo. El Besiktas Galata prestó una bomba portátil al Rhone para que continuara con las labores. Torrado apuntó a que se debió a “problemas de procedimiento” y el capitán marítimo añadió que “lo normal es que un barco de estas características es que bombee a una velocidad de 80, 100 ó 150 toneladas por hora”.

Eficiencia en la extinción del fuego

José Torrado, presidente de la Autoridad Portuaria, siguió de cerca las labores del dispositivo de seguridad desplegado en el dique de poniente del Muelle de España. El máximo representante del ente público destacó la eficiencia en el cumplimiento del protocolo del Plan de Emergencias en el que intervinieron con éxito el conjunto de las fuerzas vivas de la ciudad autónoma: Cuerpo de Extinción de Incendios; Guardia Civil; Policía Portuaria; Policía Nacional; Servicio de Emergencias; e incluso Salvamento Marítimo. Según trasladaron a este periódico, las llamas fueron sofocadas en poco más de 15 minutos pero los bomberos permanecieron destacados algún tipo mientras descendían las temperaturas en el interior de la sala de máquinas. Las ambulancias, que se personaron en el muelle de España por la llamada de un policía portuario, acudieron de modo “preventivo”, apostilló el presidente de la Autoridad Portuaria.

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